Publicado en febrero 05, 2017
Por Lucy Calderón

Si del SAM quieres gozar, menos plástico debes usar

El Sistema Arrecifal Mesoamericano, más conocido como SAM, es un tesoro marino compartido por Guatemala, Belice, Honduras y México. Foto cortesía Ana Giró.

Los arrecifes son un refugio importante de muchas especies de animales en peligro de extinción.  Foto cortesía: Ana Giró

Profesionales de todos los países por donde se extiende el Sistema Arrecifal Mesoamericano implementarán con escuelas de las comunidades aledañas al arrecife una campaña orientada a disminuir la contaminación por plástico en la zona. Foto cortesía: Marielos Rosales, Fundación Mundo Azul.

Grupo de pescadores que participaron en un intercambio promovido por EcoLogic para conocer experiencias exitosas en Omoa y Puerto Cortés, Honduras, sobre zonas de refugio pesqueros. Foto Roger Flores.

Participantes de un taller de liderazgo para jóvenes del caribe guatemalteco que fue promovido por EcoLogic. Estos jóvenes serán involucrados en el Programa Roots and Shoots del arrecife mesoamericano. Foto cortesía: Cleopatra Méndez.

La contaminación por plástico en el mundo es tan evidente, dañina y preocupante, que de la misma manera en que sale a flote la mayoría de los desechos que de este material hay en océanos, mares, lagos y ríos, la temática emerge durante conversaciones cotidianas y con más frecuencia entre quienes trabajan en favor de la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales.

Así le ocurrió a un grupo de profesionales apasionados por los recursos marino-costeros del caribe de Guatemala, Honduras y Belice durante un taller de capacitación sobre la metodología educativa del Programa Roots and Shoots (Raíces y Brotes) del Instituto Jane Goodall que enfocarán en el Sistema Arrecifal Mesoamericano más conocido como SAM.  

El SAM que es compartido por los representantes de los países citados además de México, coincidieron en señalar la contaminación por plástico como el problema común de los territorios por donde se extiende este tesoro marino. También acordaron que una forma de incentivar el cambio de comportamiento con relación al uso y disposición final del plástico, entre los niños y jóvenes de las comunidades aledañas al SAM sería lanzar una campaña que promueva acciones concretas para disminuir la utilización de este material.

Y luego de una lluvia de ideas para el eslogan de la campaña que recién empezó y que durará cuatro meses, hasta en verso y rima les quedó: “Si del SAM quieres gozar, menos plástico debes usar”.

 

El SAM además de ser un mosaico de vida provee múltiples servicios a personas y otros animales. Foto cortesía: Ana Giró

¡A salvar el SAM, de la mano de Jane Goodall!
¿Qué soluciones podemos ofrecer para detener o aminorar los varios problemas que derivados de acciones humanas afrontan los invaluables recursos naturales del planeta? ¿Qué hacer antes de que las cosas empeoren para no estar solo apagando fuegos?...

¿Cómo demostrarle a niños y jóvenes que el mundo puede estar mejor y cómo empoderarlos para que ellos mismos realicen las acciones necesarias para lograrlo? Estos planteamientos resonaron en la mente de la guatemalteca Elisa Areano después de escuchar una charla de la doctora en comportamiento animal, Jane Goodall, Mensajera de Paz de Naciones Unidas y quien lidera un movimiento de conservación por el bien común.

Areano se planteó entonces el reto de replicar en el país el Programa Roots and Shoots (Raíces y Brotes) del Instituto Jane Goodall y enfocarlo en el arrecife mesoamericano.

Fue así como Areano, fundadora y directora ejecutiva de la Fundación Mundo Azul, con el apoyo de la organización MarFund, reunió en un taller de capacitación sobre el Programa Roots and Shoots, a representantes de las instituciones que están ejecutando proyectos en favor de la protección y conservación del SAM.

En ese ameno e interactivo taller –como lo describen las entrevistadas- y que se realizó la segunda quincena de enero recién pasado en Puerto Barrios, Izabal, participaron activamente profesionales del Instituto Toledo para el Desarrollo y el Ambiente, de Belice; la Fundación Mundo Azul y las organizaciones EcoLogic y Arrecifes Saludables, de Guatemala; así como Cuerpos de Conservación de Omoa y Bay Islands Conservation Association, de Honduras. Entidades de México se unirán próximamente. 

 

Representantes de las instituciones que trabajan proyectos de conservación del SAM durante el taller de capacitación para implementar la metodología del Programa Roots and Shoots en el arrecife mesoamericano. Foto cortesía: Marielos Rosales, Fundación Mundo Azul

¿En qué consiste la metodología de Roots and Shoots?
La bióloga colombiana Ybeth Pinzón, con una maestría en educación ambiental, coordinadora y facilitadora del Programa Roots and Shoots en Colombia, explicó que este es una de las tres líneas de acción (las otras dos son investigación y conservación) en las que se enfoca el Instituto Jane Goodall.

La meta es empoderar a niños y jóvenes para que realicen acciones destinadas a mejorar el mundo que los rodea, a través de proyectos de corto, mediano y largo plazo que ayuden a personas, animales o al medioambiente.

La metodología para lograrlo parte del conocimiento, pasando por la empatía para llegar a la acción, lo cual implica saber qué está ocurriendo a mi alrededor, cómo estoy vinculado con esa situación y qué puedo hacer para resolverla.

“Los niños y adolescentes aprenden que los adultos pueden ser un apoyo para llevar a la práctica sus ideas, pero que ellos tienen la inteligencia, creatividad y poder para hacer cambios”, indicó Pinzón.

Ybeth Pinzón, del Programa Roots and Shoots en Colombia, explica a las participantes de Belice, Guatemala y Honduras la historia y misión del Instituto Jane Goodall y de su metodología educativa. Foto cortesía: Marielos Rosales, Fundación Mundo Azul

Trabajo en equipo en favor del SAM
Como los líderes de las entidades que trabajan en favor de la conservación del SAM identificaron la contaminación por plástico como el problema común de los países por donde este se extiende, el siguiente paso será llegar a las escuelas de las comunidades próximas al mar para explicarles a los estudiantes qué es el arrecife, qué servicios y beneficios provee, cuál es el problema que afronta y cómo pueden aportar soluciones.

Cleopatra Méndez, Coordinadora para EcoLogic Development Fund del Proyecto Subregional Sarstún Temash que abarca el Área de Uso Múltiple Río Sarstún en Guatemala y el Parque Nacional Sarstoon Temash en Belice, indicó que ellos involucrarán a los líderes de pescadores para que los acompañen a las escuelas y colaboren en compartir con los estudiantes los beneficios y servicios que se obtienen del mar y cómo ellos han aprendido a valorarlo y cuidarlo.

“A los pescadores se les ha brindado educación ambiental y han comprendido que el desarrollo de sus comunidades no depende de gente externa, sino de la forma de pensar y actuar de ellos. Varios de los grupos de pescadores de la zona ya se plantean ¿qué puedo hacer yo para ayudar?”, añadió Méndez.

En cuanto a los niños y adolescentes, Cleopatra resalta que es vital darles el espacio que merecen para informarse y expresarse, para que conozcan lo que está ocurriendo en su entorno y propongan soluciones creativas y viables.

“En los niños y jóvenes veo mucha esperanza y son ellos quienes al final motivan a los adultos a efectuar cambios. Según nuestra experiencia, si sus padres y cuidadores los ven contentos, ellos adoptan los cambios que los muchachos les propongan”, dijo Pinzón.

Participantes del Programa de Liderazgo de Jóvenes del Caribe de Guatemala realizado en 2016, a quienes se les involucrará en el Programa Roots and Shoots. Foto cortesía: Cleopatra Méndez

Pinzón coincide en la necesidad de ser perseverante para formar una cultura ciudadana que promueva la responsabilidad individual y colectiva sobre la conservación de los recursos naturales.

“Y soy positiva de que pequeñas acciones, como por ejemplo, no comprar bebidas en envases desechables ni usar pajillas para beber, hacen la diferencia”, enfatizó Pinzón.

Lo mejor de todo es que los niños, jóvenes y profesores de las escuelas de Belice, Honduras, Guatemala y México que participen en el Programa Roots and Shoots quedan conectados con sus colegas de otros países y se motivan y retroalimentan sobre sus actividades propositivas para que el alcance e impacto de estas sea mayor. 

Para tener más ideas de cómo disminuir el uso de plástico, apoyar esta campaña y ser personas más ecológicas en lugar de poco lógicas leer aquí.

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