Publicado en mayo 21, 2017
Por Lucy Calderón

Sistemas agroforestales: un camino hacia la conservación ecológica y la seguridad alimentaria

Siembra de maíz con Guama (Inga Edulis) en el occidente de Guatemala. Foto cortesía: Red Agroforestal para el Desarrollo Sostenible.

Doña María Xol Caal, de la comunidad Nuevo Nacimiento Caliz en Izabal, sembró cacao (Theobroma cacao) con Guama (Inga edulis) y otras plantas forestales. La participación de mujeres y hombres en los proyectos agroforestales es equitativa y están conscientes de la importancia de la protección y conservación de los recursos naturales. Foto cortesía: EcoLogic

Los agricultores reciben capacitación técnica sobre el manejo adecuado de sus parcelas agroforestales. Foto cortesía: EcoLogic

Este agricultor efectúa la limpieza de su parcela sembrada con maíz, cacao y guama. Foto cortesía: EcoLogic

En el Ixcán, el raleo y poda de los árboles leguminosos que los agricultores siembran en sus parcelas agroforestales les proporciona leña; los residuos mejoran el suelo y los cultivos de granos básicos como maíz y frijol y de otras plantas alimenticias como ayote y chile rinden más. Foto cortesía: EcoLogic

De la cosecha del árbol leguminoso Inga edulis en el Área de Sarstún, Izabal, don Vicente Xol logró la producción de leña para seis meses para su familia y ya no tendrán que ir al bosque natural para cortar leña o tumbar los árboles. Foto cortesía:  EcoloLogic

Como ambientes que despiertan todos los sentidos, porque en estos se puede ver, oler, escuchar y tocar diversidad de plantas y más tarde comer los alimentos que ahí se producen es la forma en que el ingeniero agrónomo Henry Ruiz Solsol define a los Sistemas Agroforestales (SAF) o de producción agrícola que combinan el cultivo de especies alimenticias con otras leñosas y pecuarias.

Para Ruiz, los SAF también son una forma de conciliar la conservación con la producción de alimentos, porque esa siembra planificada de granos básicos con árboles frutales, medicinales o productores de leña o madera, por ejemplo, permiten la restauración de áreas degradadas y fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades donde se practican.

Y ese es el mensaje que Ruiz, máster en Agroforestería Tropical, por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), transmitió a los participantes del Primer Encuentro Nacional Agroforestal que organizó en marzo pasado en el departamento de Sololá, como representante de la Red Agroforestal para el Desarrollo Sostenible de la cual es fundador.

El ingeniero Henry Ruiz Solsol -a la derecha- explica los beneficios de la agroforestería.
Foto cortesía: Red Agroforestal para el Desarrollo Sostenible.

¿Cómo funcionan los SAF?
Los SAF consisten en el cultivo, en una misma parcela, de dos o más especies vegetales que puedan beneficiarse mutuamente.

Se puede sembrar café con árboles leguminosos, porque estos últimos le aportan al primero nitrógeno, un elemento primordial para su buen crecimiento, a la vez que evitan o disminuyen el uso de fertilizantes químicos; también proveen sombra, leña de buena calidad y mayor cantidad de broza que mejora la calidad y fertilidad del suelo, protegiéndolo de la erosión.

Los árboles leguminosos son los más empleados en la agroforestería, en especial, el conocido como Pacae, Ingá o Guama perteneciente al género Inga y que crece de forma natural desde México hasta América del Sur, explica el ingeniero agrónomo Mario Ardany de León, Oficial de Programas para Guatemala de la organización no gubernamental EcoLogic Development Fund.

La Guama (Inga edulis) traída de Honduras es la que usan en los proyectos agroforestales que EcoLogic tiene en los municipios de San Mateo Ixtatán y Santa Cruz Barillas en Huehuetenango; en Ixcán, El Quiché; y en Sarstún, Izabal.

Sin embargo, en esas plantaciones también han introducido otras especies que pueden generar ingresos económicos al agricultor, como el cacao (Theobroma cacao) y árboles frutales.

De León comenta que actualmente están evaluando la introducción de achiote (Bixa orellana), canela (Cinnamomum verum) y pimienta gorda (Pimenta dioica), porque tienen buen precio en el mercado y podrían contribuir a mejorar la economía y calidad de vida de los agricultores. 

En Livingston, Izabal, técnicos de EcoLogic y de la Asociación Maya Pro Bienestar Rural del Área Sarstun explican a agricultores el manejo adecuado de árboles y parcelas. Foto cortesía: Samuel Coc, técnico de EcoLogic y Aprosarstún

¿Por qué usar y promover los SAF?
Las principales fuentes de deterioro ambiental en los departamentos donde trabaja EcoLogic son la roza, tumba y quema, características de la agricultura migratoria o de “tala y quema” que practican algunos campesinos para subsistir.

En esta agricultura itinerante, ellos derriban gran cantidad de árboles y vegetación que luego queman para que las cenizas fertilicen el suelo. Después, en esa área depredada inician el cultivo de granos básicos.

Durante unos tres años obtienen buenas cosechas. Pero más tarde, los rendimientos disminuyen y al darse cuenta de esto, los agricultores migran nuevamente. Ellos van a otra zona donde vuelven a tumbar y quemar vegetación para comenzar otra vez la siembra de alimentos. Y es así como se va degradando la biodiversidad del lugar.

“Un suelo desnudo y compactado tiene menor capacidad de infiltrar y almacenar agua, lo que a su vez genera escorrentías. La quema de rastrojos deja los suelos expuestos al viento, la lluvia y el sol. Después, cuando llueve, cada gota de agua levanta partículas de suelo que propician la erosión. Todas estas partículas son arrastradas con las escorrentías que sedimentan y contaminan ríos y otras fuentes de agua y hábitats”, explica de León.

En cambio, los SAF son sistemas agrícolas sostenibles que se adaptan al clima y se diseñan para que cumplan con los objetivos específicos del productor, los cuales pueden ser obtención de alimentos, de leña o madera, restauración de suelos, conservación de fuentes de agua; brindar refugio a animales silvestres o incrementar la presencia de insectos polinizadores, entre otros, añade Ruiz Solsol.

Los SAF también contribuyen a mitigar y adaptarse al cambio climático, porque al disminuir el uso de fertilizantes nitrogenados se aminora la producción de gases de efecto invernadero.

Cuando los agricultores obtienen leña a través de las podas que realizan a los árboles de rápido crecimiento que siembran en su parcela ya no van al bosque a obtenerla y se evita la deforestación. Estos árboles también capturan carbono, dan sombra en la parcela e incorporan hojarasca al suelo que al descomponerse le aporta nutrientes.

La cosecha de Guama (Inga edulis) a través de podas y raleos produce leña de 
buena calidad. Foto cortesía: EcoLogic

Los rendimientos de los cultivos de granos básicos también mejoran por lo que los SAF fortalecen la seguridad alimentaria de los agricultores y este último beneficio es una de las principales razones por las que Ruiz Solsol fomenta la práctica de estos sistemas de producción agrícola en el departamento de Sololá, donde la proporción de la desnutrición crónica es del 48 por ciento, según el mapa de vulnerabilidad nutricional de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Presidencia de la República 2015.

En San Marcos la Laguna, Sololá le enseñan a las personas cómo hacer huertos familiares para que mejoren su seguridad alimentaria y nutricional. Foto cortesía: Red Agroforestal para el Desarrollo Sostenible

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